Parques Nacionales, Sturgis & Route 66 Parques Nacionales, Sturgis & Route 66
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Cuando pensamos en un viaje en moto por EEUU, siempre se nos vienen a la cabeza los lugares mas conocidos y emblemáticos, pero Estados Unidos, abarca como toda Europa, 10 millones de km2, una magnitud en la que existen carreteras y paisajes de los que se habla menos, pero que también tienen mucho interés para un motoviajero, esta es la historia de nuestro viaje…

Tenemos dos prioridades claras, rodar en moto y disfrutar los lugares, carreteras de ensueño, parques naturales icónicos, un acontecimiento motociclista de leyenda, y una pequeña parte de una mítica carretera, la 66. Hemos buscado un equilibrio de días/km, 13 días de moto, 4.000 km, 8 motos participantes, 7 estados.

Somos prácticos, alquilamos las motos en destino, dejamos el romanticismo de rodar con nuestra propia moto de lado, el viaje en sí, ya tiene suficiente complejidad, y contamos como guía de ruta con Gon Castro, de Route 66 Experience, gran conocedor del país por los numerosos viajes que ha realizado allí desde hace 10 años.

Route 66

Día 1. Recogemos nuestras motos en la oficina de alquiler, en Denver, Colorado, todas son Harley Davidson, diferentes modelos, son perfectas para este viaje, con ellas te sientes mas integrado en el viaje, es como más genuino, y esta marca legendaria ha dejado tiempo atrás los tópicos, ahora son fantásticas motos ruteras, cómodas, fiables y con todos los accesorios y extras que necesitamos en un viaje largo.

En el alquiler de motos hay un trasiego inusual, mucha gente y mucho jaleo, viajeros de todo el mundo están recogiendo sus motos para ir al conocido Rally de Sturgis.

Denver es una gran ciudad típica americana, con grandes avenidas y tráfico, poco a poco vamos dejando ese estrés en busca de carreteras secundarias hacia Fort Morgan, un pequeño y bonito pueblo donde hacemos nuestra primera parada, allí tenemos un antiguo puente de 1922, ahora descansa paralelo al actual.

Es verano, el clima es perfecto en esta zona.

Seguimos de ruta, no demasiado interesante, pero en largos viajes, es inevitable tener que hacer algunos, cruzamos grandes extensiones de cultivos de trigo, maíz y heno, y nos adentramos en Nebraska, seguimos con la tónica de ruta hasta llegar al Parque Nacional de Scottbluff, una zona montañosa, rodeada de grandes llanuras en las que se pueden ver bonitas vistas, disfrutar del relax que se siente después de una ruta.

Día 2. Nos vamos aclimatando al horario, a las motos, y ya somos conscientes de que estamos lejos de casa, la aventura ha comenzado, y tenemos un largo viaje por delante, aunque ni nos imaginamos todo lo que vamos a ver y sobre todo vivir.

Paramos en Chimney Rock, el nombre no es muy original, es una gran roca con forma de chimenea, pero es curioso por lo grande que es.

Seguimos por llanuras, se echan en falta las curvas y nos encontramos con una obra de arte, en medio de la nada, hecha con coches, se llama Carhende, al mas puro estilo de la conocida Cadillac Ranch, pero cubiertos de pintura gris, y distribuidos caprichosamente en muchas posturas.

La cosa va cambiando, nos vamos adentrando en las Black Hills, ya en Dakota del Sur, el paisaje cambia radicalmente, curvas y zonas boscosas, vemos motos por todas partes, está claro que nos vamos acercando a Surgis, y llueve un poco, no nos importa, todo es muy emocionante y unas gotas de agua no empañan lo que vemos.

Continuamos por la Ruta 87 norte, calificada como escénica, disfrutamos del paisaje hasta un lugar llamado Crazy Horse, una gigantesca montaña de piedra en la que se está tallando un indio gigante, en estos momentos, solo la cabeza del indio está tallada, y es enorme, por lo que el tamaño cuando se termine, será impresionante, la empezaron en 1948, por lo que no la veremos terminada.

Y cerca de ahí, tenemos el monte Rushmore, otra montaña de piedra con las cabezas de 4 presidentes de EEUU, ya más conocida.

Dormimos en un pequeño y bonito pueblo, Hill City, está literalmente inundado de motos, vamos a pasar dos noches aquí, mañana lo dedicaremos a acudir al Rally.

Sturgis, está considerada como la concentración de motos más genuina e importante de EEUU, y de las más interesantes del mundo. Desde 1938 congrega a miles de personas, actualmente con cifras oficiales rondando los 700.000, y genera un negocio de 800 millones de dólares. Es La Meca del motociclismo, bikers de todo el mundo viajan hasta allí para vivir el Rally que dura 10 días, y se inunda de motos todo en 200 km a la redonda. Aunque en nuestro viaje lo viviremos un día, el Rally es una guinda de éste, un día diferente donde vivir en persona uno de los acontecimientos motociclistas mas importantes del mundo.

Día 3. Nos levantamos temprano, tenemos el epicentro de Sturgis a 50 millas, disfrutamos la ruta, espectaculares paisajes los que nos brindan las Black Hills, bisontes por la carretera, un paraje natural con buenas carreteras, curvas, ambiente de motos, parece el paraíso.

No solo el pequeño pueblo de Sturgis tiene ambiente, cualquier sitio donde pares tiene multitud de gente, stands, aparcamientos con miles de motos… pero la zona cero es Sturgis, donde solo circulan motos, y como todo lo americano, es a lo grande, los bares de motos son gigantes, algunos de ellos muy famosos como el Broken Spoke (Radio rota) o el Full Throttle (Gas a fondo). Las grandes marcas de motos americanas hacen un despliegue de medios increíble, conscientes de la importancia comercial del rally, miles de stands de todo tipo, chicas con poca ropa como reclamo, evidenciando la doble moralidad americana.

Pasamos un gran día, una experiencia especial vivir el espectacular Rally.

Día 4. Continúa nuestro viaje, aunque seguimos viendo motos durante muchas millas, hacemos una pequeña parada en un precioso pueblo llamado Deadwood y llegamos al estado de Wyoming, allí tenemos Devil´s Tower, la conocemos por la película Encuentros en la tercera fase, una torre de roca gigante, cilíndrica y con una leyenda que cuenta que unas chicas salieron a jugar y fueron vistas por varios osos gigantes que comenzaron a seguirlas, en un esfuerzo por escapar, las chicas se subieron encima de la roca, se pusieron de rodillas y oraron al gran espíritu para que las salvase, al escuchar sus oraciones, el gran espíritu hizo subir la roca de la tierra hacia el cielo para que los osos no pudiesen alcanzarlas, los osos, intentando alcanzar la roca, dejaron profundas marcas de las garras en los laterales…

Rodamos el resto del día hasta llegar a Sheridan.

Día 5. Hoy rodaremos por una ruta espectacular, el Parque Nacional de Big Horn, tan poco conocida como impresionante, idílica. Big Horn es una zona montañosa, poblada de vegetación, árboles y fauna, por ella, se recorren en sinuosas curvas mientras disfrutas de la grandiosidad de la naturaleza que te rodea, mientras se van haciendo paradas para hacer fotos, en miradores y lugares que nos llaman la atención, pasamos puentes con ríos que parecen de cristal, rodeados de belleza natural.

Por el camino, se nos antoja hacer un pequeño desvío para pisar Montana, nos hacemos una foto en el cartel, y de nuevo continuamos por Wyoming.

Mientras transcurre la ruta, pensamos que esto no se puede superar, el día va pasando y llegamos a nuestro hotel, de nuevo, otro pueblo bonito, y esta noche nos vamos a un rodeo. Antes del rodeo, cenamos con un espectáculo de country, estamos muy bien ambientados en esta zona vaquera.

Ir a un rodeo es un gran espectáculo, como solo los americanos saben hacerlo, un gran recinto, como si fuese un estadio, congrega a multitud de personas, música, desfiles y ceremonias preceden el espectáculo, después vemos asombrados el dominio de los jinetes, malabarismos y dominio a la hora de atrapar a los asustados becerros que corren como si les persiguiese el diablo.

Día 6. Nada más salir del pueblo por la mañana, cruzamos unos túneles excavados entre rocas, la carretera discurre entre ellos, entrando y saliendo, y a nuestra vera, el río Shoshone.

Vamos hacia el Parque Nacional de Yellowstone, y las carreteras siguen siendo de película, millas y millas de belleza y carreteras perfectas para un motoviajero; rodamos relajados saboreando cada tramo.

Poco a poco nos vamos adentrando en Yellowstone, nos encontramos alces, ciervos, manadas de bisontes a pie de la carretera, indiferentes a nosotros, imponen mucho, su aspecto y su tamaño intimidan, ahí tan cerca… Aunque son tranquilos, se han dado casos de ataques, así que hay que ser cautos, y por supuesto respetuosos, somos nosotros los que estamos invadiendo su hábitat. También vemos osos, sí que hay que tener cuidado, tampoco queremos tener un encontronazo con ellos, mejor de lejos, vemos varios mientras circulamos.

Yellowstone es muy grande, hay mucho que ver, solo con cruzarlo ya se disfruta, su naturaleza salvaje e inmensa te aturde y emborracha; árboles, cataratas, carreteras entre montañas… es una pasada. Otro de los alicientes de Yellowstone son los geiser; hay muchos, pero algunos tienen un tamaño realmente grande, ver esas aberturas en la tierra de origen volcánico de las cuales brotan vapor, gases y agua es impresionante.

Vamos saliendo de Yellowstone, con lluvia leve, pero que nos hace ponernos los equipos de agua, y vemos en la lejanía, tras un gran lago las montañas del Gran Teton, con nieve en sus cumbres. Así terminamos el día.

Día 7. Nuestro hotel de madera de hoy fue curioso, muy grande y hecho de troncos enormes.

Hoy tenemos una etapa corta de viaje, intercalar un día corto durante el viaje es buena idea para cargar pilas.

Vamos haciendo millas tranquilos relajados, disfrutando de la ruta, paramos en un pueblo llamado Afton, paseamos, sacamos fotos, y vemos que tiene un arco en la calle principal hecho de cuernos de alce.

De camino, pasamos por una pequeña parte de Idaho.

Hacemos una parada en Paris, allí un amable profesor de biología retirado, se ofrece como guía amablemente, y nos enseña la iglesia y nos cuenta la historia del pueblo. Hoy dormimos ya en Utah.

Día 8. Las dos primeras horas de ruta, han sido frescas, pero nada extremo, han discurrido entre llamadas “Scenic Roads”, rutas catalogadas como escénicas, aunque llevamos muchos días sintiendo esto, no hace falta que nos lo recuerden. Seguimos con la misma tónica, paisajes idílicos y carreteras perfectas para rodar, hoy ha sido por Mirror Lake, más miradores, más belleza, más animales salvajes, parece que nunca acaba.

Cruzamos varios lagos de postal y llegamos a las cataratas de Bridal Veil.

Conforme avanzamos hacia Price Canyon, el paisaje va cambiando, mas árido, con zonas rocosas, pero no por ello menos bonitos, simplemente diferentes.

Tenemos suerte, nos hemos acomodado en el hotel, y ha empezado a llover como si no hubiese mañana, nos hemos librado.

Día 9. Atrás quedaron los paisajes frondosos, la ruta discurre entre grandes rectas, horizontes lejanos que vislumbran montañas formadas de roca hasta nuestra llegada al Parque Nacional Arches (Arcos).

Nada mas pasar la barrera que da entrada, con el consiguiente pago al guarda forestal, ya nos hemos familiarizado con ellos, son simpáticos, y con ese gorro tan característico. Empezamos a darnos cuenta de los caprichos de la naturaleza, con formas rocosas, rojizas, pequeñas montañas de roca con paredes planas erigidas al capricho de la naturaleza, estamos rodeados, por todas partes. A cada curva apetece parar para sacar una foto, las veo en mi cabeza, vamos haciendo las paradas en los sitios que se nos antojan, disfrutando de cada uno.

Conforme vamos adentrándonos, vamos viendo los arcos formados por las rocas, hay bastantes, se entiende el nombre del parque, y piensas, ¿Cómo se ha formado eso?.

El más conocido es el Delicate Arch, el estado de Utah lo muestra orgulloso en sus placas de matrícula, este en concreto, tiene un tamaño muy considerable.

Hace calor, en zonas desérticas no puedes tomarte el calor a la ligera, es muy fácil tener un problema de deshidratación.

Siguiendo la ruta, seguimos viendo algún arco a pie de carretera, y vamos avanzando hacia destino.

Día 10. Amanece húmedo, esta noche ha habido una tormenta de verano, el sol hace poco que ha salido, y un gigante y espectacular arcoíris doble adorna el cielo.

Poco a poco, ya en ruta, el cielo se va despejando, y llegamos a una cumbre montañosa que tenemos que descender, hay obras, y la carretera es de grava, aunque no hay indicios de operarios, solo somos nosotros, ni un coche, nadie en todo el descenso, que hemos tenido que hacer muy despacio, pero boquiabiertos con las vistas que teníamos, el descenso mostraba un irreal y alucinante valle llamado Gods Valley (Valle de los dioses), no sabemos donde habitan los dioses, pero esto se le debe de parecer mucho.

Una espectacular luz hacía de filtro crómico, no sé cómo podría ser más ideal, solos en un paraíso, un silencio absoluto.

Vamos camino de Monument Valley, paramos en San Juan Inn, un pequeño complejo a la vera del río San Juan, sus aguas parecen de barro, el agua arrastra la tierra roja y se tiñe, un precioso puente de hierro muy antiguo pinta perfecto en la imagen.

Nos vamos acercando a Monument Valley, al fondo de una recta inmensa se puede ver, y la imagen nos suena mucho, aquí se rodó la famosa imagen de la película Forrest Gump, en este lugar dejaba de correr.

Recorremos esa larga recta y nos acercamos a los miradores, aquí se puede apreciar Monument Valley desde una vista privilegiada y elevada. Desde aquí, se observa una llanura en la que no puedes ver su fin, infinita, y esas altas montañas de piedra como queriendo llegar al cielo. Desde la lejanía parecen estrechas, pero son inmensas, una imagen muy característica y muy asociada a EEUU.

Monument Valley hace frontera con Arizona, salimos de allí y cambiamos de estado, por los retrovisores, se ve todavía y durante muchas millas Monument Valley, no se va la imagen, las grandes rectas nos lo muestran como si no quisiese desaparecer de nuestras retinas.

Nuestro hotel de hoy está regentado por indios, un buen hotel pegado a un grandísimo puente de hierro, ya en desuso por seguridad.

El cielo está gris, amenaza lluvia.

Día 11. Y la amenaza se cumplió, hemos amanecido con un día de perros, oscuro y lluvioso, hoy hay que salir con los equipos de lluvia, y no parece que vaya a despejar.

Vamos camino de otra maravilla natural, el Grand Canyon, otro Parque Nacional, este ya de los más conocidos y más visitados, su grandiosidad abarca casi 500 km de largo, dispuesto de manera horizontal, el río Colorado ha ido erosionando a su paso el cauce, formando un abismo a lo largo de millones de años esta maravilla que no deja a nadie indiferente. Numerosos miradores a lo largo de él muestran incontables vistas del mismo, a cada cual, más bonito, enormes águilas surcan el cielo, y piensas que sería genial ser una de ellas y poder vivir en ese hábitat, volar con esas vistas.

Rumbo sur, descendemos hasta Williams, hemos llegado a la Ruta 66, aunque no es la temática de este viaje, tendremos una pequeña dosis para completarlo.

Día 12. Williams es un pequeño pueblo, pero realmente encantador, es un sitio muy visitado por estar en lugar estratégico para ir al Gran Canyon, ideal para pasear sin prisa por sus calles.

Hemos dormido en un motel de carretera, con las motos aparcadas en la puerta de la habitación, al mas puro estilo americano.

La temática para hoy es muy distinta, la histórica ruta 66 es muy interesante, y esta parte de Arizona, vale la pena, así que vamos haciendo paradas a lo largo del día en sitios conocidos y peculiares como Seligman, un digno pueblo superviviente a la gigante autopista 40, que ha sabido conservarse y ser muy visitado. Aquí habita Angel Delgadillo, llamado el guardián de la Ruta 66, su trabajo y empeño por conservar la historia y negocios de la histórica ruta le ha valido para ser uno de los personajes más entrañables y conocidos de esta ruta. Con 90 años sigue activo y siempre dispuesto a charlar y sonreír a los viajeros de la 66.

Hay muchísimos y peculiares sitios donde parar en este tramo, uno de ellos es Hackberry, una pequeña tienda, donde en su exterior tienes miles de objetos que la adornan, antiguas chapas de carretera, surtidores de gasolina vintage, coches clásicos americanos, todo forma un ambiente especial.

De ruta, comemos en un dinner genuino Mr Dz en Kingman, parece congelado en el tiempo, su decoración, las camareras vestidas con tonos pastel, todo te mete en el papel.

Después de un día entero consagrado a la Ruta 66, nos vamos a Laughlin, un pequeño Las Vegas, ya en Nevada, y justo colindando con Arizona, con la frontera natural del río colorado.

Día 13. Hoy es el último día de ruta, hay un ambiente agridulce, parece mentira todo lo que llevamos detrás, ninguno queremos que se acabe la aventura.

Cruzamos de nuevo a Arizona, tenemos tiempo de ver algunas sitios peculiares antes de tomar rumbo a Las Vegas, y enganchamos un tramo de Ruta 66 de nuevo, Needles hacia Oatman, un antiguo pueblo minero de finales de 1800, conservado tal cual, con sus casa de madera, y sus calles llenas de burros salvajes.

La carretera hacia Cool Springs, está llena de curvas, es muy bonita y peculiar, vemos una mina de oro en activo, y vamos sucediendo curvas hasta llegar. En Cool Springs, tenemos una gasolinera vintage, conservada, realmente bonita, al fondo una llanura y una montaña picuda llamada Sitgreaves, aprovechamos el tiempo, como si estuviésemos terminando un plato que hemos comido con hambre.

Tenemos que coger rumbo norte, una gran autopista nos va llevando dirección Las Vegas, vamos bien de tiempo, y hacemos un pequeño desvío a la presa Hoover, digna de ver, inmensa, como todo por aquí, escenario de películas conocidas, y suministradora de energía a nada más y nada menos que de toda la ciudad de Las Vegas.

Llega el fin del viaje, devolvemos las motos, han sido 4.000 km de experiencias; qué buen sabor de boca un viaje como este, con este plan; esta forma de viajar permite realizar una gran aventura en moto, y a la vez, poder estar relajado contando con el soporte y experiencia de la organización de Gon Castro y su empresa de viajes en moto Route 66 Experience.

Para Motoviajeros, Lola Ramos

Quique Arenas

Director de Motoviajeros y responsable del Departamento de Comunicación del grupo Ubricar.
Durante más de 20 años, en sus viajes por España, Europa y Sudamérica acumula miles de kilómetros e infinidad de vivencias en moto. Autor del libro “Amazigh, en moto hasta el desierto” (Ed. Celya, 2016).

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