Rallies solidarios… o cómo dar salida a una moto vieja Rallies solidarios… o cómo dar salida a una moto vieja
FacebookTwitterEmailMasFacebookTwitterEmailMasA menudo pasamos horas mirando videos de viajeros en YouTube o Vimeo, incluso a veces reconozco que hasta he pagado por ver algunos de... Rallies solidarios… o cómo dar salida a una moto vieja

Rallies solidarios, Por Ricardo Fité ("No le digas a la mama que me he ido a Mongolia en moto")A menudo pasamos horas mirando videos de viajeros en YouTube o Vimeo, incluso a veces reconozco que hasta he pagado por ver algunos de ellos. Y según vamos viendo más y más, empezamos a imaginarnos con nuestras motos corriendo alguna de esas rutas lejanas. Pensamos si nosotros también seríamos capaces hacerlo o si nuestra moto sería la ideal para hacer según qué viajes. Yo soy de los que cree que prácticamente en la mayoría de los casos la respuesta es afirmativa. Si hasta hace poco íbamos toda la familia de excursión al campo, metidos en coches sin aire acondicionado, o nuestros padres o abuelos viajaban en besas porque no había otra cosa, ¿por qué ahora íbamos a abandonar esos valores? Creo que muchos de ellos se reirían de nosotros al ver lo delicados que nos estamos volviendo.

Por fortuna, todavía existe la posibilidad de volver a lo romántico, a los largos viajes en coches y motos de más de veinte años. Lo cierto es que a los aficionados a las dos ruedas y a los viajes tampoco nos hace falta tanto. Si tenemos lujos o la posibilidad de adquirirlos, bienvenidos sean; pero sino es el caso, con cualquier moto se puede llegar muy lejos.

Rallies solidarios, Por Ricardo Fité ("No le digas a la mama que me he ido a Mongolia en moto")El Mongol Rally y esa filosofía de viaje con pocos recursos encajan perfectamente. Se trata de uno de los llamados Charity Rally (Rally Solidario), en los que se viaja desde un punto de Europa a un destino con necesidades especiales, ya sea un país de África o de Asia con un objetivo benéfico. Esto significa que en algunos casos se trata de transportar material escolar, en otros de hacer una aportación económica y en otros incluso se hace la donación de la propia moto. Algunos organizadores programan rutas en caravana, otros lo van haciendo por etapas mientras los participantes se reagrupan cada noche en un punto determinado. En el caso del Mongol Rally prácticamente tan solo dan la salida en un pueblo de la República Checa y la llegada en Ulán Usé, una ciudad rusa al norte de Mongolia. Aunque actualmente muchos españoles prefieren acabar su ruta en Ulán Bator y colaborar con la ONG “La Otra Mirada”, una organización que trabaja en Mongolia y Senegal, donde se puede donar la moto a ellos, que a bien seguro harán un buen uso de ella y te podrán contar incluso donde acaba tu vieja montura.

Rallies solidarios, Por Ricardo Fité ("No le digas a la mama que me he ido a Mongolia en moto")Según el reglamento del Mongol Rally, si se va en coche, en teoría, debe ser de menos de 1.300 cc y si es en moto de menos de 125 cc. No hay nada planeado, salvo lo que se preocupen de preparar los participantes. Entonces, ¿qué ofrece la organización? Un motivo para ir, una excusa para arrancar por fin, un compromiso con uno mismo porque se ha dado un dinero como inscripción y una razón para buscar colaboradores. Aquellos que están más acostumbrados a viajar a destinos lejanos es normal que vean este tipo de viajes como algo absurdo, alegando que ’para viajar no hay que pagar’, y por supuesto que los más desconfiados pensarán que el dinero recaudado por los organizadores no llega a su destino o que alguien se aprovecha de todo esto. Sin embargo, para los que necesitamos un pequeño empujón para empezar y confiamos en el bien hacer de las personas, un rally benéfico es una oportunidad para lo que posiblemente puede llegar a ser la aventura de nuestra vida. ¿Cuándo vamos a ir a Mongolia en moto vieja, si no? Sin nada planeado, improvisando, pasando fronteras, bregando con policías rusos, kazajos, uzbekos, incluso iraníes o mongoles. Siempre es un buen momento para volver a las situaciones que se daban antes de la aparición de las nuevas tecnologías. Cuando la moto se averiaba y no había más solución que intentar arreglarla, parar al primero que pasaba para preguntarle si sabía algo de motos o esperar a que pasara un camión y convencer al chófer de que nos llevara hasta el mecánico más cercano. Algo que nuestros padres y abuelos han tenido que hacer casi toda la vida.

11411973_10206250105427129_6673184205801813159_oDecidirse por correr un rally benéfico como el Mongol Rally puede suponer entre otras cosas que tengas que buscar patrocinadores o colaboradores y gente que se implique en la causa desde el mismo día en que se hace la inscripción. Es diferente ir a pedir un juego de neumáticos a una tienda y decir que te vas de viaje a Mongolia que decir que vas a correr un rally benéfico y presentarles un documento en el que se pueda ver en qué consiste ese rally.

En mi caso, la aventura fue en 2011 y puedo afirmar que fue una experiencia increíble, que me animó a que cada año, a partir de entonces, fuera de vacaciones en moto a aquellos lugares en los que necesitara la ayuda de los locales, a aquellos sitios en los que viajar con móvil, GPS y tarjetas visa no fueran las únicas herramientas necesarias para superar las dificultades. Tener que pedir ayuda a la gente y aceptar su hospitalidad ha sido y es lo que más me sigue apasionando de los viajes en moto. Ya no busco las mejores carreteras. Ahora, como muchos otros viajeros, busco las ”otras” carreteras, aquellas en las que el éxito del viaje está en superar los contratiempos. Durante los meses previos a la salida anduve buscando todo tipo de colaboradores, desde el que me diera una moto hasta el que le pusiera los neumáticos, pasando por el seguro, el cambio de nombre, la ropa, los visados,…  Cada gestión la viví con intensidad y cada colaborador que conseguía me suponía una gran alegría. Organicé fiestas en discotecas convocando a amigos, familiares y conocidos, y gracias a todos finalmente la aventura se pudo llevar a cabo. Y puedo afirmar que estaría encantado de repetir algo así.

Rallies solidarios, Por Ricardo Fité ("No le digas a la mama que me he ido a Mongolia en moto")Aunque en el caso de las motos el reglamento decía que no podían ser de más de 125 cc, aquel año bastaron una llamada y un email con una foto de la Yamaha sr250 classic de más de 20 años para convencer a los organizadores que aquella moto iba como anillo al dedo a la filosofía del Mongol Rally. Gracias a esta excusa viajé por primera vez por países donde hasta entonces no había entrado pensando que estaban muy lejos, e incluso pude visitar otros que además de ni tan siquiera ser capaz de situar en el mapa, tampoco conocía el nombre de sus capitales, pero lo más interesante era que no sabía nada de sus gentes y sus tradiciones. En definitiva, se me presentaba como un mundo por descubrir.

Rallies solidarios, Por Ricardo Fité ("No le digas a la mama que me he ido a Mongolia en moto")Aquel invierno fue como estar enamorado, todo el día sonreía y me despertaba con una ilusión especial. ¡La ruta de la seda!, me decía una y otra vez mientras preparaba el viaje; me ilusionaba como la primera vez que de adolescente se viaja sin adultos. Lo que había hecho hasta entonces no tenía nada que ver, ni el haber ido a Marruecos, ni a Cabo Norte, ni tan siquiera a Turquía me hacían sentir que tenía mucha experiencia para ir a Mongolia. La ilusión del novato que sentí aquel año 2011 es lo que más recuerdo de aquel viaje, y sigue siendo lo que todavía echo de menos cada vez que vuelvo a viajar a un país lejano. Tal vez aprendí demasiado, y todavía añoro el gusanillo de la incertidumbre; aunque bien mirado, si no hubiera ido a Mongolia aquel año, después no me habría atrevido a ir a Irán, India, Tayikistán y Vladivostok.

Sin embargo, existen muchísimos otros rallies solidarios para todo tipo de bolsillos, para todo tipo de presupuesto y para todo tipo de sed de aventura. No a todo el mundo tienen porqué gustarle las recomendaciones para visitar rutas inhóspitas, el rodar por carreteras en mal estado y  el aceptar las invitaciones de desconocidos. Así que, indagando por internet, he encontrado otros rallies solidarios que pueden ser interesantes:

The Rickshaw Run. Consiste en cubrir un recorrido de entre tres posibles en India con un motocarro o mototaxi de tres ruedas. La duración es entre dos y tres semanas.

descarga-3The Ice Run. Ruta invernal con una Ural, moto rusa de dudosa fiabilidad, por las inmediaciones del lago Baikal en el corazón de Siberia.

Adventure 10. Conducir una moto pequeña de 49cc durante una semana por Marruecos puede ser una buena excusa para pasar una semana por Marruecos.

Budapest-Bamako. Una ruta de cerca de ocho mil kilómetros desde Hungría hasta Malí sin asistencia, tal vez sea una buena oportunidad para sentir lo que sintieron los primeros corredores del Dakar.

Intercontinental Rally. De ruta desde Almería a Dakar, en una ruta de seis mil kilómetros y catorce días con llegada al mítico Lago Rosa.

Shitboxrally. Una ruta por Australia de casi 4.000 km, cruzando desiertos y carreteras solitarias. La mayoría de los participantes van en coche pero algunos atrevidos lo hacen en moto.

Rally Indochina. En motos rusas con o sin sidecar por las carreteras de Vietnam durante diez días. En un rally promovido por el mítico Charlie Boorman.

Rally Solidario. Marruecos en fin de año y una obra benéfica tal vez sean un buen motivo para arrancarse a viajar.

Aventureros Solidarios. De ruta por Marruecos cada dos años, otro buen motivo para  bajar a África y pasar unos días entre amigos.

Quién sabe si después de todas estas opciones alguien se anima a dar salida a alguna moto vieja, de esas que llevan criando polvo en algún garaje. Seguramente si lo hacemos así, la moto se estropeará antes de llegar a la meta de cualquiera de estos rallies y de hecho debería ser así, porque como bien apunta el slogan del Mongol Rally: “Si todo ha ido bien, es que nada ha ido bien”.

Para Motoviajeros, Ricardo Fité.
www.noledigasalamama.com

Quique Arenas

Director de Motoviajeros y responsable del Departamento de Comunicación del grupo Ubricar.
Durante más de 20 años, en sus viajes por España, Europa y Sudamérica acumula miles de kilómetros e infinidad de vivencias en moto. Autor del libro “Amazigh, en moto hasta el desierto” (Ed. Celya, 2016).

  • Angel

    9 noviembre, 2016 #1 Author

    La verdad es que se hecha en falta un evento solidario 100% español y con repercusión internacional… y que no parezca sospechoso. Puede que lo haya, pero no lo conozco.

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  • alex

    12 noviembre, 2016 #2 Author

    Comparto la opinión de Angel

    Responder

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