Y los “pingüinos” llegaron a Cantalejo Y los “pingüinos” llegaron a Cantalejo
FacebookTwitterEmailMasFacebookTwitterEmailMasSon las 10:30 de la mañana, viernes ocho de enero de este estrenado año 2016 y tras dos años sin celebrarse la concentración en... Y los “pingüinos” llegaron a Cantalejo

Son las 10:30 de la mañana, viernes ocho de enero de este estrenado año 2016 y tras dos años sin celebrarse la concentración en Valladolid por los motivos que todos conocemos, nos dirigimos hacia Cantalejo, un pequeño pueblo segoviano que se ha prestado a que la leyenda continúe.

El viaje se hace pesado con viento y lluvia pero con la ilusión y las expectativas puestas en esta primera edición de Cantalejo que sería la 35 “pingüinera”. Estamos en Segovia y antes de dirigirnos al hotel nos vamos a inscribir; ya hay motos en el pueblo y nada más llegar nos vamos encontrando con los amigos, los de siempre, los pingüinos más legendarios. Tras realizar la correspondiente inscripción y algunas fotos nos vamos hacia los hoteles para dejar las cosas y volver al recinto donde estaba la zona de acampada y demás emplazamientos, que dicho sea de paso no defraudaron, todo perfectamente ordenado y limpio, con todo un dispositivo montado de Protección Civil,  Cruz Roja, Guardia Civil y de personal de la organización pendientes de coordinar todo.

Cantalejo 2016, la leyenda continúaPor la tarde noche comienza a llover con más fuerza, lo que no oscurece el ambiente de la concentración y entre tertulias, brindis, canciones y una buena cena va transcurriendo la velada y en un momento todos los que nos encontramos dentro de la carpa y de forma espontánea nos ponemos a tararear “yo soy pingüino, yo soy pingüino” con la emoción contenida de Maite, Mariano y todos los que pertenecen a la organización de pingüinos, era la forma que teníamos los moteros de mostrarles nuestro cariño.

El sábado desde primera hora de la mañana los motores dan sonido a Cantalejo; algunos se fueron a la ruta planificada por la organización para visitar pueblos de la zona como Cuellar, Sepúlveda o Turégano, con degustaciones en las principales plazas para la comitiva motera. Otros se quedaron para ver el museo de motos clásicas, había tiempo para todo, para un buen caldo, un buen café y sobre todo lo mejor, una buena charla.

Era imposible avanzar por el recinto sin encontrarte con los más emblemáticos y legendarios moteros y viajeros que se habían desplazado hasta Cantalejo para mostrar su apoyo a una de las más antiguas concentraciones invernales de Europa y no perderse la primera edición en este pueblo segoviano; todos coincidían en que las instalaciones eran espectaculares y desde luego dándose una vuelta por las hogueras enseguida nos dimos cuenta de que era espacioso, ordenado y que ese espíritu seguía vivo ante el fuego rodeado de moteros con sus máquinas aparcadas al lado de su tienda de campaña. Se respiraba autenticidad y “no hay mal que por bien no venga” puesto que se estaba recuperando el espíritu más puro de las primera ediciones.

La tarde avanza y el frío acecha como es lógico en una invernal, momento ideal para otro caldo entre amigos, más tertulias, más encuentros y presentaciones de amigos “desconocidos” a los que ponemos cara, me refiero como es obvio al famoso Facebook.

Cantalejo 2016, la leyenda continúaPor la noche en el recinto grupos de rock, buen ambiente para todos los gustos y aunque la lluvia amenazaba no hizo que decayese la buena atmósfera que se había creado.

Ya es domingo y tras despedirnos de todos los amigos ponemos rumbo a nuestros respectivos lugares, con la alegría de saber que esta leyenda continúa, porque una leyenda no se crea, ni nace de la noche a la mañana; las leyendas se hacen con tiempo, trabajo, perseverancia, tesón y en este caso hablando de motos con amor por este mundo de las dos ruedas.

Hasta el siguiente año en Cantalejo donde la “leyenda continúa” y unos cuantos pingüinos nos recibirán como lo vienen haciendo desde 1982.

¡NOS VEMOS EN CANTALEJO!

Para Motoviajeros, Elsi Rider.

Quique Arenas

Director de Motoviajeros y responsable del Departamento de Comunicación del grupo Ubricar. Durante más de 20 años, en sus viajes por España, Europa y Sudamérica acumula miles de kilómetros e infinidad de vivencias en moto. Autor del libro "Amazigh, en moto hasta el desierto" (Ed. Celya, 2016).

  • Juan

    12 Enero, 2016 #1 Author

    Yo como cantalejano (briquero) motero me honra mucho las palabras que decís , más aun me honra ver a los moteros disfrutando del lugar y los paisanos
    Muchas gracias por acudir

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