Algunas veces Algunas veces
FacebookTwitterEmailMasFacebookTwitterEmailMas Antes, algunas veces, después de saborear un buen café, me gustaba arrancar mi moto, con calma, sin rumbo fijo… y en muchas ocasiones... Algunas veces

Según McBauman: Algunas veces

Antes, algunas veces, después de saborear un buen café, me gustaba arrancar mi moto, con calma, sin rumbo fijo… y en muchas ocasiones terminaba aparcando junto al faro, el viejo faro.

Era un lugar realmente mágico.

No sólo porque el cielo y el mar se abrazaran o porque las nubes y las olas jugaran; también por el silencio.

El silencio del faro contaba historias de un marinero que había escuchado el canto de una sirena, historias de un niño que saltaba a voz en grito porque había avistado una ballena… historias de los siete mares, de puertos lejanos, de fronteras imposibles, de piratas corruptos, de camellos veloces, de cervezas negras y vodka seco. De un león que no se movía, de un desierto que no terminaba, de un puente que no existía y de un accidente. De dos accidentes.

El silencio del faro, sin querer, me llevaba hasta las páginas. Retales de viajes emborronados entre sonrisas. Algunas veces los escondía, otras, como en las leyendas, los metía en una botella, la tiraba al mar y me quedaba mirando cómo se alejaba o cómo se acercaba. Según.

Imaginaba que alguien, en algún faro lejano la recibiera algún día y que sonriera o llorara con alguno de los relatos.

Otras veces, era yo el que veía llegar hasta mi escondite una botella lanzada desde algún faro lejano y leía historias de viajes… viajes que me llevaron a viajar.

Y aún no sé si viajaba para escribir o escribía para viajar.

El tiempo pasó.

El viento jugaba con las velas que había repartidas por toda la casa. Ella tocaba el violín. Me encanta cuando lo hace. Manuel se queda hipnotizado, buscando el mar por la ventana. Yo también.
Desde la arena llegó una invitación: -¡sube al faro, Mc, vuelve al faro! – y sonreí.

Olía a café recién hecho.

Como antes, como algunas veces, arranqué mi moto, con calma, sin rumbo fijo.

Y volvió la magia.

Mc Bauman.-

Quique Arenas

Director de Motoviajeros y responsable del Departamento de Comunicación del grupo Ubricar.
Durante más de 20 años, en sus viajes por España, Europa y Sudamérica acumula miles de kilómetros e infinidad de vivencias en moto. Autor del libro “Amazigh, en moto hasta el desierto” (Ed. Celya, 2016).

  • Carlos Sánchez

    24 abril, 2017 #1 Author

    Un romántico sobre ruedas, quizás de los últimos románticos que nos trasladan hacia la magia de cada aventura, de cada viaje. Para mi McBauman el Farero, ese protector que nos guia con cada destello.
    Felicidades McBauman sigue así.
    Felicidades Quique por tu maravillosa revista que nos entregas cada mes.

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