Faros en las costas del fin del mundo Faros en las costas del fin del mundo
FacebookTwitterWhatsAppEmailMasFacebookTwitterWhatsAppEmailMas “Al hombre de tierra adentro le parece que el mar es una superficie lisa, ligeramente cambiante, todo lo más, más o menos rizada... Faros en las costas del fin del mundo

El azul de mar germánico se funde con el intenso Atlántico en la Costa da Morte.

“Al hombre de tierra adentro le parece que el mar es una superficie lisa, ligeramente cambiante, todo lo más, más o menos rizada por el viento, en circunstancias normales, más o menos oscura, siempre monótona, aún en su variedad, y que huele a pescado y a sal.
El hombre de mar, en cambio, percibe enormes diferencias, según la distancia, la marea, el calor o el frio, el estado del cielo y las caras del sol y de la luna”

(Horas del Mar, Vicente Rico)

Las costas de Galicia son uno de esos extremos del mundo donde al borde de sus acantilados se situaban los límites de la tierra conocida, donde más allá habitaban dragones y donde empezaba lo infinito y lo misterioso. Son uno de los finisterres de Europa. Su relieve submarino, con agujas, bajos y verdaderas montañas exige a los hombres de mar saber bien por dónde navegan. ¿Cómo encontrar un camino oculto por el mar en medio de la tormenta o en la noche cerrada? Es entonces cuando un baile de linternas les indica el camino hacia un puerto seguro, son los faros de las costas del fin del mundo, las luces de la vida en el mar oscuro.

Una ruta en moto visitando estos puntos de la costa gallega “donde el mar se viste de sol y se disfraza de cielo” será el guión de este viaje de 2.000 kilómetros y 5 días.

¿Por dónde empezar? Hay muchos faros a lo largo de lo que llaman “las Costas del Fin del Mundo y de la Muerte”, y me pareció que empezar y terminar en dos puntas geográficas únicas debería ser lo apropiado; además viajaría hacia el oeste al encuentro de las puestas de sol más occidentales frente al poderoso Atlántico.

El faro de Estaca de Bares, por ser la punta más septentrional de la península donde el Atlántico y el Cantábrico marcan su frontera, y el faro de Touriñán, por ser el más occidental de nuestro país, la punta del “último Sol”, serían los lugares de inicio y final de la ruta…pero ¿y Fisterra? Habría que continuar el camino “para encontrase con el mar en el fin del mundo conocido”, cumpliendo con la tradición medieval cuando los primeros peregrinos cristianos comienzan a llegar a Fisterra.

El lugar donde el mar engulle al sol en el fin de la tierra: Faro de Finisterre.

Primer día: Madrid- Estaca de Bares (630 km)
Desde Madrid a Estaca de Bares hay muchos km, la mayoría por autopistas y autovías donde mi RT circula rápido, con aplomo y comodidad, el rumor de su motor bóxer parece insinuarte “déjate llevar y disfruta del viaje”. El medio centenar de kilómetros que separan As Pontes de García Rodriguez de Estaca de Bares, atravesando la Sierra Faladoira con poco tráfico y muy buen asfalto, son para disfrutarlos. Gustavo Cuervo, que de esto sabe mucho, dice que es uno de los 50 mejores tramos en España para moto.

El puerto de O Barqueiro frente a la ría del mismo nombre es uno de los enclaves más pintorescos del litoral septentrional gallego. Hasta 1901 año en que se terminó el puente metálico que ves desde el nuevo viaducto había un barquero que trasladaba a personas y mercancías de uno al otro lado de la ría, de ahí su nombre.

El puerto de Bares, construido sobre un antiguo dique fenicio del siglo VII a.C., es uno de esos lugares del mundo donde aún perviven las piedras de una obra de ingeniería tan grande como antigua.

La RT, desafiando al viento

El faro de Estaca de Bares, sobre los acantilados que separan las rías de Ortigueira y del Barqueiro, es el punto más al norte de la península. Desde aquí hasta la frontera portuguesa se extiende la costa más recortada del litoral español, solo comparable en Europa con las costas bretonas.

Segundo día: Bares- Neda (196 km)
“No hay un solo mar, sino dos grandes mares que se subdividen en otros muchos: el del pescador, el del negociante, el del emigrante, el del combatiente, el del veraneante, el del bañista, el del fácil pintor de marinas…” (Horas del Mar, Vicente Rico)

Dicen que el banco para sentarse más bonito del mundo está en Loiba. Frente al mar, asomado a los acantilados, puedo contemplar el paisaje abrupto de la costa con Os Aguillóns y el cabo Ortegal al fondo.

Capilla de San Andrés de Teixido, en la Sierra de Capelada.

El cabo Ortegal es un rincón mágico. De repente, la sinuosa carretera que llega a hasta él desde la población de Cariño, te ofrece una vista del faro impresionante. A partir de aquí, hacia el oeste, los acantilados van ganando altura sobre el Atlántico, destacando la sobrecogedora Punta do Limo y Vixia Herbeira, que con sus 613 metros sobre el nivel del mar es el acantilado costero más alto de la Europa continental. Una carretera panorámica por la Sierra da Capelada asciende por un espectacular paraje dominando los acantilados hasta llegar a San Andrés de Teixido, pero antes de llegar a San Andrés hay un mirador con una cruz que resulta ser el monumento en memoria actor Leslie Howard (Ashley Wilkes en “Lo que el Viento se llevó”), cuyo avión fue derribado en estas costas por cazas alemanes en 1943.

La venerada ermita de San Andrés es el segundo santuario de Galicia y la leyenda dice que “a San Andrés de Teixido va de muerto quien no fue de vivo”.

Luego el faro de Punta Candieria. La carretera es tan estrecha y se precipita hacia el mar con tal desnivel que tienes la sensación de que lo único que te detendría en tu caída hacia el agua es el propio faro.

No hay dos faros iguales ni sus enclaves se parecen, es difícil imaginar a cada uno de ellos en otros lugares posibles. Un buen ejemplo es el faro de Punta Frouxeira, uno de los más modernos de Galicia. Vanguardista en su diseño y pintado como el mar de azul y blanco, hay quien dice que es la versión moderna de la Torre de Hércules.

Sobre un promontorio que se adentra unos 4 kilómetros en el mar rompiendo la línea de costa se sitúa el faro de Cabo Prior. Debió ser un lugar estratégico para la defensa costera algo que imagino por los restos de un acuartelamiento y los túneles excavados en el granito, pero no hay ningún cartel que explique su historia.

Torre de Hércules

Tercer día: Neda-Caión (186 km)
El faro de Cabo Prioriño vigila la entrada occidental de la ría de Ferrol, es su primer guardián. De frente, sobre el horizonte se alza la Torre de Hércules.

En la Punta de Mera hay dos torres octogonales de enfilación cuyo objetivo es orientar la navegación a través de la combinación de sus luces. Son los faros gemelos de Mera. El más pequeño está próximo al mar y en él se ubica un interesante centro de interpretación sobre la vida de los faros y los fareros. La persona encargada te contará pequeñas historias de la vida en el faro: “el farero daba clase a los niños del pueblo cuando éstos terminaban de ayudar a sus padres en las tareas del campo y la mar”
-“¿Qué hay al otro lado del mar?, preguntaban ellos.
-América, les respondía el farero… y a ellos se les encendía la imaginación.

El otro, el más grande, se sitúa 300 metros tierra adentro. Una curiosa combinación…”un baile de linternas les indica el camino hacia puerto seguro”. Son faros ya centenarios.

El faro más antiguo del mundo en funcionamiento es la Torre de Hércules. Vigilada por el rey celta Breogán, su construcción está relacionada con varias leyendas y mitologías en las que no podía faltar la figura de Hércules. Es Patrimonio de la Humanidad.

Dejando atrás las transitadas carreteras de Ferrol y A Coruña sigo hacia el oeste, encontrando al final del día una de esas sorpresas que un viaje te depara: Caión, donde comienza la dura, brava y peligrosa Costa da Morte.

Da la impresión que las casas de este pueblo pesquero pretenden meterse en el agua. Sus habitantes desafiaron al mar desde su montículo batido por los vientos, y sin importarles el peligro salían a cazar ballenas. Durante siglos Caión fue un destacado puerto ballenero.

Al atardecer la carretera costera que viene desde Arteixo a Caión ofrece unas panorámicas… ”donde el mar se viste de sol y se disfraza de cielo”.

Atlante de Punta Nariga.

Cuarto día: Caión- Fisterra (227 km)
Punta Nariga parece un lugar encantado. Las rocas sobre las que se asienta el faro están esculpidas de forma singular por el viento y el agua. La construcción del faro simula la proa de un barco que encara el mar y parece dispuesto a romper las olas y en su mascarón, retando al furioso oleaje, la escultura en bronce de un atlante.

Es un paraje inquietante, inhóspito pero atractivo, modelado por la fuerza del viento y de la lluvia. Es la Costa de la Muerte.

“La voz del mar es como el trueno y como el temblor de tierra, su corazón es de fango, pero su faz es como espejo” (Vicente Risco)

El ruido ronco que hace el mar cuando rompe en los acantilados da nombre al faro de Roncudo.

Mariscadoras en la Ría de Muros, A Coruña.

Muchos barcos que navegaban por estas aguas no fueron capaces de sobrevivir a la Costa de la Muerte y algunos de esos naufragios dieron nombres a las piedras que rodean el faro. También los percebeiros, que luchan con el mar para arrancar el percebe en condiciones extremas, a veces salen mal parados, como indican dos cruces al lado del faro.

Son las historias de la vida en esta Costa da Morte.

En la punta del Monte da Insua se halla el faro de Laxe, un sencillo cilindro de azulejos blancos con una linterna que ni siquiera está acristalada, no es muy bonito pero está frente al mar abierto.

La majestuosa figura del faro de Vilán se alza sobre el nivel del mar unos 100 metros y señala uno de los tramos más peligrosos de la Costa de la Muerte pero también de los más atractivos.

Una carretera asfaltada une Camariñas con el faro pero también se puede llegar por una pista de tierra, una tentación para las trail, desde Arou y Camelle que discurre por uno de los paisajes más agrestes y bellos de la costa gallega. Antes de alcanzar el faro, una instalación de aspecto extraterrestre llama tu atención, es una granja marina de rodaballos.

Y llegamos a Touriñán.

Si quieres disfrutar de un buen tramo para la moto hay que ir por las carreteras más pegadas a la costa. Desde Muxía la ruta asciende por encima de la ensenada do Cuño. Tendrás por un lado bosques de eucaliptos y por el otro el Atlántico.

Ruta en moto a los faros en costa da Morte.

Situado más al oeste que Finisterre, Touriñán es el faro más occidental de la España peninsular, colocado al final de un saliente en la costa de más de dos kilómetros da la impresión de estar muy lejano.

Por dos veces al año Touriñán es el punto en donde el sol se pone más tarde en Europa continental, del 21 de marzo al 25 de abril y del 13 de agosto al 22 de septiembre. Es el “lugar del último sol”.

Da terra vixiante
centinela, desperto
de cote para ollar cara o deserto
líquido e pavoroso que ten diante;
índice oucidental forte e barudo,
dedo o mais longo da galega man;
soberbo promontorio, monte rudo:
CABO TOURIÑÁN (Gonzalo López Abente)

Dejando Touriñán tomé una desviación que salía a mi derecha señalizada por una placa con un mensaje tentador: “Ruta Panorámica”. Recorrí un camino costero lleno matices de coloración que solo un atardecer puede ofrecer, reflejos y resplandores en el océano, acantilados, cuestas arriba y abajo, bosque y pradera, y cada una de estas cosas era señal y anuncio de otras. Y así, disfrutando del paisaje y del placer que supone conducir una moto por una carretera pequeña, llegué hasta la naif playa de Nemiña y a la de Rostro, donde una leyenda cuenta que bajo sus arenas se encuentra una mítica ciudad que fue enterrada por una ola gigante en un apocalíptico temporal. El mejor lugar posible para terminar la ruta panorámica.

“El final del Camino está en Fisterra”
Fisterra está considerada el final de la Costa de la Muerte, el lugar “donde acaba la tierra y comienza el mar, donde el mar engulle al sol en el fin de la tierra”. El faro, erguido a 138 metros sobre el mar, protege una de las costas más peligrosas y está considerado tradicionalmente como el cabo del fin del mundo.

Quinto dia: Finisterre-Madrid
Es tiempo de volver a casa y poner fin a este viaje. Un largo regreso de más de 700 km que podía haber hecho algo más corto, pero bajar costeando las rías de Corcubión, de Muros y de Noia resultó ser como ese pequeño regalo que a veces te llega sin esperarlo y lo aprecias mucho. Después, autopista y ganas de llegar.

La costa se recorta sinuosa en el cabo Ortegal.

Hoy ya queda lejos el mar. Muy lejos. Allá quedan la Estaca de Bares y el cabo Ortegal, el banco de Loiba, el más bonito del mundo, los imponentes acantilados de Teixido, el desafiante descenso a Punta Candiera, el vanguardista faro de Frouxeira, el atlante de Nariga, los gemelos de Mera, el rey Breogán y su Torre de Hércules, el ronco Roncudo, Caión, las carreteras panorámicas, las cuestas arriba y abajo y los reflejos del océano. Y más lejos aún quedan Touriñán, el lugar del último sol y el faro de Fisterra, en el cabo del fin del mundo.

Dicen que los viajes se viven tres veces…
Cuando los soñamos
Cuando los vivimos
Y cuando los recordamos.

Para Motoviajeros, José Ramón Noguerol.-

AGRADECIMIENTOS
A todo el equipo de MOTOS ULLA. La BMW 1200 RT ha rodado perfecta.
Y a mis tres chicas, Reyes, Claudia y Martina que me animan a viajar en moto, a partir y a desear el regreso.

Quique Arenas Director

Director de Motoviajeros y responsable del Dpto. de Comunicación del grupo Ubricar. Durante más de 20 años, en sus viajes por España, Europa y Sudamérica acumula miles de kilómetros e infinidad de vivencias en moto. Primer socio de honor de la Asociación Española de Mototurismo (AEMOTUR) y autor del libro 'Amazigh, en moto hasta el desierto' (Ed. Celya, 2016) // Ver libro

No hay comentarios hasta el momento.

Ser primero en dejar comentarios a continuación.

Deja un comentario

CLOSE
CLOSE