La Ribeira Sacra en moto La Ribeira Sacra en moto
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Ribeira Sacra - mirador de Souto Chao

Sacra y Ribeira. Su nombre le puede venir por esta relación monástica (Sacra) entre las cuencas del Sil y del Miño (Ribeira) donde al principio se asentaron los eremitas en su búsqueda del retiro físico y espiritual; pasando de la vida ascética (vida en soledad y alejados de las tentaciones para una mejor conexión con Dios) a una vida en común, construyendo conjuntos monacales siguiendo la regla de la Orden de San Benito -ora et labora-. En la actualidad son cada vez más los adeptos que afirman que su toponimia se asienta sobre la base Sacra en relación con los numerosos bosques de robles de la zona y su veneración mística de tradición celta. Sea cual fuere el origen de su nombre, sus apellidos son sin duda alguna belleza, naturaleza, paz y magia.

Una tierra de tesoros, rica en historia y leyendas
Bien lo sabían los romanos que hasta aquí llegaron para arrancar el oro de sus rocas. A cambio, transformaron el paisaje para dejar su legado de oro líquido, rojo como la sangre, que renueva su ciclo de vida con cada nueva temporada,… un caldo de Césares que madura en las numerosas terrazas donde las vides se asoman sobre las aguas fluviales. Un vino que perfuma calidad, que esconde el duro trabajo de altura para obtenerlo y que luce con orgullo la etiqueta de embajador de esta comarca gallega. Si bien la producción es Rojo Mencía en su inmensa mayoría, también se da por la Blanca Godello y Albariño en un porcentaje menor.

Ribeira Sacra - Puente romano de Vilariño Frío 2

La riqueza de estas tierras fluía por la Vía Nova (Vía XVIII), calzada romana que conectaba Bracara Augusta (Braga, Portugal) con Asturica Augusta (Astorga) desde donde operaba la Legio X Gemina; sirviendo de nexo unificador de estas tierras con el resto del Imperio. Restos de la calzada se suceden a nuestro paso como el puente de Ponte Bibei, que sigue soportando el paso de los vehículos de la carretera OU-636 y por el que nos adentramos desde el sur en tierras de la Ribeira Sacra; o el puente de Vilariño Frío, en medio de un bucólico merendero. Caminos estos por los que Roma se llevó el preciado mineral desde las explotaciones auríferas, tal y como atestiguan los restos de su ingeniería minera como el túnel de Montefurado. Las sólidas vías empedradas también serían testigo de la exportación del aceite de oliva producido en Quiroga, un arte que ha llegado hasta nuestros días; o bien acercando a la sociedad civil los beneficios termales de las tierras de Gallaecia, un importante legado balneario del que siguen disfrutando hoy en día los aficionados al termalismo.

El agua es, por tanto, riqueza y calidad de vida. Un paraíso como este no podría tener otro origen que divino. Así reza la leyenda romana que versa sobre estas tierras por las que Júpiter quedó prendado de Galicia y para poseerla atravesó estas tierras con un río, el Miño. Su esposa, la diosa Juno, no estaba dispuesta a compartir el amor de la deidad, por lo que la hirió tratando de dañar la hermosura de Galicia. Júpiter encolerizado, castigó a su mujer a vagar eternamente por la herida abierta en la faz gallega, cubriendo el daño con otro río, dando origen al Cañón del Sil. elemento vertebrador de la Ribeira Sacra. No obstante, se ve que el “padre de todos los dioses romanos” no era una deidad rencorosa, pues un tiempo después perdonó a su esposa, madre de dioses, diosa de la maternidad,.. reuniéndose en secreto allí donde los ríos Sil, Miño y Búbal mezclan sus aguas. Ese lugar es Os Peares.

Y en medio de estas leyendas, lujuria para los sentidos, aparecemos nosotros, enfundados en nuestros modernos “uniformes” de campaña, cual oficial romano presto a sumar cada miliario romano en nuestro viaje. Rodar por este secreto de curvas e historia es una sensación mística para el mototurista y a la vez pecado; pecado por romper el silencio con el rugido de nuestras monturas. Prueba de ello es llegar a cualquiera de los caprichos que nos ofrece, apagar la moto y notar como te envuelve el silencio… Un momento en el que el tiempo se para, solo para volver a continuar a ritmo de nuestros pistones y continuar nuestro periplo particular por esta comarca.

El plan es que no hay plan
Mi recomendación es que te dejes perder por el corazón de la Ribeira Sacra, manteniendo el Cañón del Sil como elemento vertebrador del viaje y límite provincial de sendas provincias gallegas de Lugo (al norte) y Ourense (al sur). El consorcio turístico nos facilita un completísimo mapa de recursos de la zona. Acertarás seguro.

Ribeira-Sacra---Sombras-monasterio-San-Pedro-de-Rocas

No obstante, quizás prefieras un poco de orden en tu viaje. Te propongo por tanto, salir desde la capital de la Ribeira Sacra, Monforte de Lemos, previa visita a sus fortificaciones y al importante legado de este antaño nudo ferroviario que hoy atesora su Museo del Ferrocarril. Tomando la carretera LU-903, a nuestro encuentro saldrán las primeras bodegas, donde conocer de primera mano el proceso de elaboración del rojo caldo local; y de igual manera, aparecerán los primeros indicadores a los numerosos miradores que se asoman al cañón, unos de más éxito entre el turista y otros de acceso más complicado según nuestra montura (algunos debemos ir por pistas)… pero lo fácil también es propenso a la masificación. El mirador de A Pena do Castelo y, tras zigzaguear entre las primeras muestras de viticultura heórica, el mirador de Souto Chao, son dos buenas propuestas para este principio de ruta, de camino a Castro Caldelas, ya en Ourense.

El de Castro Caldelas es un enclave estratégico desde tiempos inmemoriales, desde las infraestructuras romanas en torno a la Vía Nova, hasta la fortificación medieval de la villa y su relevante papel dentro de la Revuelta Irmandiña (1467-1469), por la que el pueblo gallego se levanta en armas contra el abuso de la nobleza.

Tomamos la OU-536 dirección Ourense para ir descubriendo los primeros grandes monasterios de la comarca, como el de Montederramo o el de Xunqueira de Espadañedo. Pero el que no debes de dejar visitar es el Monasterio de San Pedro de Rocas. De planta tosca, es el primer intento de agrupación eremitica, lo que le cataloga como el conjunto monacal más antiguo de Galicia y de los más antiguos de toda Europa, pues data aproximadamente del año 573. Es una de las pocas iglesias excavadas en roca de nuestros país y destaca, entre otras cuestiones, por albergar el llamado “Mapamundi de los Beatos” -por los manuscritos del Beato de Liébana-, reproducción en piedra que muestra las localizaciones donde predicaron los apóstoles tras la muerte de Cristo.

Ribeira-Sacra---Museo-ferrocarril-Monforte

Desde este punto, o bien el lector aprovecha a disfrutar de Ourense, su historia y sus aguas termales… o bien lo deja para otro momento y continua disfrutando de la moto, “caleyando” (término asturiano que se podría traducir como “perderse caminando por entre callejuelas y aldeas”) hasta Os Peares (donde se juntan los ríos Miño, Sil y Bubal) dejando a nuestra izquierda las aguas del Sil. Ascendemos hasta Luintra entre pequeños embalses y saltos de agua, para dirigirnos al Monasterio de Santo Estevo de Rivas de Sil, de origen eremítico anterior al siglo X, se convierte en el siglo XII en el principal monasterio de la región y hoy en Parador. Si deseamos, podemos dejar nuestras motocicletas por un tiempo y dejarnos llevar por el servicios de catamaranes que opera en estas aguas, descubriendo la Ribeira Sacra desde otro punto de vista. Continuamos por la carretera OU-0508 en dirección Parada de Sil, donde asomarnos a los miradores de Cabezoás y de Balcones de Madrid; para luego visitar el Monasterio de Santa Cristina, de origen impreciso y uno de los mas bellos ejemplos de románico rural gallego, enclavado en el castañar de Merilán.

Dentro de la oferta turística que ofrece la comarca, podemos decantarnos por practicar senderismo; la ruta del Cañón do río Mao es una propuesta más que interesante, incluso si sólo disfrutas del tramo inicial desde la Fábrica da Luz, entre las pasarelas de madera bajo la sombra del bosque.

Finalmente, tomamos rumbo a Teixeira por la OU-0605 para deshacer el camino hacia Monforte de Lemos. Si por el camino nos hemos redimido de nuestros pecados, siempre podemos volver a desnivelar la balanza. Como en el resto de Galicia y del norte peninsular, la gastronomía es un arte culinario que ha pasado de generación en generación; llenando la mesa de manjares con los que pecar. Quizás por eso, hoy en día, sea tan necesario disponer de lugares de culto para limpiar nuestras almas. O bien terminando el viaje sumergidos en paz y sosiego bajo las aguas termales que manan de estas tierras. En tu mano está el camino a seguir.

Para Motoviajeros, José Montero.
www.motocronicas.com

Quique Arenas

Director de Motoviajeros y responsable del Departamento de Comunicación del grupo Ubricar.
Durante más de 20 años, en sus viajes por España, Europa y Sudamérica acumula miles de kilómetros e infinidad de vivencias en moto. Autor del libro “Amazigh, en moto hasta el desierto” (Ed. Celya, 2016).

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