Viajes imperfectos Viajes imperfectos
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Feliz por viajar lento por Japón

Hoy, que llevo toda la tarde esperando una tormenta que no llega, me ha dado por ponerme melancólico y echar la vista atrás.
Repasando algunas fotografías, reviviendo algunos viajes, he llegado a la conclusión de que, probablemente, en cuanto a hacer el petate y arrancar la moto se refiere, siempre haya tenido más ambición que talento.
Ambición que me ha llevado a no saber por dónde estaba en unos cuantos cruces, a no saber viajar más lento, a no conocer más personas, a caerme alguna vez, a perderme tantos lugares imperdibles… con más talento, todo eso no hubiera sucedido, pero está claro que uno tiene sus limitaciones.

Dándome la vuelta en Finlandia
Recuerdo que, hace años, en un pub, conocí a un escocés cuyo nombre nunca aprendí y al que nunca pude agregar a facebook, porque, entonces, no había. Las dos o tres pintas que habíamos bebido le ayudaron a que se le desatara la lengua y a mí a traducir bastante mejor. Comenzó a hablar de su trabajo: Todo se lo tenían que pedir dos veces, todo lo hacía tarde pero, todo lo hacía bien. Dos veces, tarde y bien…
Imaginé que no podía ser bombero, porque me costaba entender que se pudieran dar las tres condiciones con éxito. Pero entonces explicó:
Dos veces, para filtrar todo lo que no era importante, todo lo que él entendía que no debía hacer él (y que no hacía).
Tarde, porque a él no le importaba el tiempo, él consideraba únicamente el resultado. El apremio suponía un error de cálculo del que daba la orden o de quien esperaba el trabajo finalizado.
Y bien, porque su trabajo, siempre bien hecho, era el salvoconducto perfecto para que se le permitieran las dos licencias anteriores.

El sol se prepara para ocultarse en Malta, ¡maldita pista aquella!
Y como la tormenta sigue sin llegar, me ha dado por intentar adaptar la teoría del escocés a mis viajes imperfectos… quizás no fuera tan descabellado intentar hacer cada viaje dos veces. Tal vez fuera interesante volver a pasar por cada uno de los lugares por los que he pasado. ¿Me permitiría eso viajar más rápido o, por el contrario, tardaría menos kilómetros en hacer cada uno de los viajes? ¿Me garantizaría terminar mejor cada uno de ellos?
Estoy seguro de que volver a llegar a John O´Groats no podría ser tan emocionante como aquella primera vez, cuando tenía dudas reales de si en alguna otra ocasión volvería a conducir mi moto tan lejos de casa; estoy seguro de que volvería a viajar con Juanma por los Alpes en invierno, aunque tampoco volviéramos a poder subir a los famosos “pass”; estoy seguro de que no me distraería tanto en La Puglia sabiendo que a Messina no se llega cruzando un puente, sino en ferry, pero no paladearía tanto el sur de Italia; estoy seguro de que no volvería a llevar a Marta por aquella pista tan peligrosa, aunque entonces nos perderíamos aquella hermosa puesta de sol en Malta; estoy seguro de que pondría más atención conduciendo camino del Amboseli, pero no hubiera conocido en primera persona la extraordinaria faceta humana de Polo; estoy seguro de que me volvería a dar la vuelta estando tan cerca de Ívalo, porque volvería a llegar hasta allí para conocer a aquel buen hombre; estoy seguro de que en Japón volvería a viajar despacito, aunque ahora sé que allí apenas hay radares, porque no los necesitan; estoy seguro de que llegaríamos a Villa O´Higgins, aunque tampoco pasaría nada si no volviéramos a llegar esta vez tampoco; estoy seguro de que volvería a tomar unas cervezas en aquel pub escocés y, esta vez sí, intentaría entender bien su teoría con alguna pinta menos.

¿Volveré a viajar tan lejos alguna vez?

Probablemente, repetir viajes sea algo interesante, pulir errores, partir con la ventaja de conocer lo que no era tan importante… pero no tengo tan claro que así sean mejores viajes. Algo debí traducir mal en aquel viejo pub, lo sé.

Ah, al fin acaba de comenzar la tormenta.
Creo que mañana saldré de viaje.
Aunque vuelva a ser un viaje imperfecto.

Para Motoviajeros, texto y fotos: McBauman
El Escondite de los Viajes

Quique Arenas Director

Director de Motoviajeros y responsable del Dpto. de Comunicación del grupo Ubricar. Durante más de 20 años, en sus viajes por España, Europa y Sudamérica acumula miles de kilómetros e infinidad de vivencias en moto. Primer socio de honor de la Asociación Española de Mototurismo (AEMOTUR) y autor del libro 'Amazigh, en moto hasta el desierto' (Ed. Celya, 2016) // Ver libro

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