Yago por América Yago por América
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En Punta Olímpica, Cordillera Blanca (Perú).

Cuando escribes a Yago por privado a través de una conocida red social, en la que acumula miles de seguidores, emerge una ventana a modo de autorespuesta: “Hola, cómo estás, si no respondo enseguida es que estoy en ruta…”. Ricardo Damián Lorenz (Córdoba, Argentina, 1988) lleva en ruta ocho años. El mensaje automático se cierra con una frase reveladora: “Cuenta conmigo para todo lo que pueda ayudar”. Él es “Yago por América”, y en 8 años ha recorrido más de 400.000 kilómetros. La gran mayoría subido a una pequeña Honda Biz de 105 cc a la que bautizó con el nombre de “Bizcacha”, en alusión a un roedor propio de Sudamérica. Después, le llegó el turno a “Bizcacha II”. Desde hace unos meses que rueda con una Jawa Tekken 250 (RVM Argentina), con la que sigue “Viviendo el camino”, lema que da título a su primer libro. Este viajero argentino no se mueve buscando cifras, ni múltiples sellos en el pasaporte. De hecho, apenas ha estado en una veintena de países distintos. Yago no viaja por las fronteras, viaja por la vida. Por Quique Arenas // Fotos cedidas por Yago.

PREGUNTA: ¿Qué recuerdas de aquel lejano 7 de enero de 2011, cuando saliste de tu ciudad natal, dejando todo atrás?
RESPUESTA: Recuerdo claramente que, no estaba listo, me faltaba resolver cuestiones no solo organizativas, del propio equipaje entre otras cosas, sino también emocionales, pero justamente pensaba, quizá no hay otra manera de resolver mis propias emociones (miedos e incertidumbres) si no me lanzo de una vez tras este sueño que revolotea en mi vida hace algún tiempo.
Con su adorada BizcachaEra una mañana gris y lluviosa, sin embargo, tiempo atrás, me había propuesto a mí mismo ese día para comenzar a vivir este sueño, como sea que me sintiese aquel día, sin importar nada de lo que pudiese suceder, debía salir a rodar y comenzar de una vez a desplegar mis alas.
Después de despedir a mi familia con un abrazo y un hasta pronto, emprendí lentamente mi curso hacia la ruta, mirando de reojo esas esquinas del pueblo en las que había jugado al fútbol con amigos, y toda mi infancia/adolescencia se había gestado, y pensaba ¿cuándo regresare por aquí?
Sin importar lo que pensara, solo me dije a mi mismo, COMO SEA, CUANDO SEA, PERO SERA RODANDO.

PREGUNTA: Saliste de casa con unos 10.000 pesos (alrededor de 400 €). El asunto económico es un tema muy recurrente para todo el mundo que se plantea viajar por el mundo. Tú te refieres a ello sin tapujos, más allá de romanticismos y anhelos infundados, como el de ser capaz de viajar “sin plata”. ¿Qué tipo de trabajos has tenido que hacer para seguir en ruta?
RESPUESTA: Cuando comencé esta gran aventura de vida, dejándolo todo en el lugar que alguna vez fue mi hogar, salí a las rutas sin rumbo ni destino con algunos pocos dólares que apenas duraron unos dos meses. Muchos en mi lugar se hubiesen vuelto, pues solo salen a experimentar un poco la “libertad” que les proporciona el dinero que ahorraron, pero se ven pronto aprisionados por la falta del mismo, y se obligan a volver atemorizados, a la “seguridad ilusoria” que el sistema les proporciona. Yo estaba decidido a seguir adelante, mi sueño era viajar por el mundo y experimentar otras culturas, vivir aventuras únicas y confrontarme a las circunstancias más adversas pudiendo triunfar y seguir adelante, mi sueño no podía durar solo dos meses.
Estaba en Colombia, Cali. Y lo más difícil no era trabajar, pues, lo había hecho antes, y estaba dispuesto a hacerlo en cualquier lugar. Lo realmente difícil era ¿cómo consigo trabajo? No soy profesional, ni tengo título alguno, estaba lejos y la cultura era diferente. Realmente estaba aterrorizado, el peor de los miedos con los que había cargado en la mochila, se hacía presente y real frente a mí. No tenía dinero ni siquiera para regresar, en caso de que hubiese querido darme por vencido. Mi familia tampoco hubiese tenido la posibilidad de ayudarme, y de haberla tenido, de todas formas, mi orgullo jamás hubiera permitido pedir ayuda. Estaba lejos, solo, viviendo mi sueño de libertad, era mi responsabilidad, de nadie más que mía.
Conseguí hospedarme por unos centavos en el cuarto de limpieza de un hotel, descansaba en un pequeño colchón entre escobas y baldes, algo alejado del centro, donde procuraba encontrar un trabajo.
Salí esa mañana a caminar, imaginando que conseguiría trabajo en algún hotel o restaurante, aunque jamás había trabajado en uno antes, pensé que eran los lugares donde acudía el turismo, por lo que con más facilidad conseguiría algo para hacer.

Caminé horas y horas durante toda la mañana, preguntando en cada comercio del estilo, pero las respuestas siempre eran las mismas: “Señor, en este momento la temporada esta baja, déjenos un teléfono que le llamamos con cualquier cosa”.
No tenía teléfono, y de igual forma, no era lo que necesitaba escuchar. Debía conseguir trabajo de inmediato, ya no tenía dinero y la desesperación se mezclaba con desolación. Por momentos me sentaba en el cordón de la vereda y pensaba: ¿estaré haciendo lo correcto? pero no era momento de pensar si era lo correcto o no, fuera como sea, debía conseguir un trabajo, era la urgencia del momento.
Seguí caminando mientras observaba a la gente; el mundo parecía moverse lenta y agonizantemente a mi alrededor. Era la primera vez desde que había emprendido viaje que me sentía así, pero de pronto, observé unos chicos repartiendo volantes en la plaza y pensé: eso es lo que necesito, quizá no sea mucho dinero, pero puedo hacer eso sin problemas, y siempre necesitan repartidores en las esquinas.
Me acerqué decidido a uno de ellos, y le pregunté con quién podía hablar para trabajar. De inmediato y sin dudarlo, me comentó dónde trabajaba la dueña de la financiera para la cual repartían.
Tembloroso e indeciso me acercaba paso a paso, pensando en qué decirle, era evidente que nada de lo que anteriormente había dicho resultaba, ya era tarde y no podía regresar ese día al cuarto sin un trabajo bajo el brazo.
De repente me iluminé, simplemente se me vino a la mente la ruta, la moto y la libertad. Recordé entre sonrisas la curiosidad que mi moto, toda cargada y con patente [matrícula] extranjera causaba donde quiera que parase, atraía la atención de la gente, que se acercaba con curiosidad a preguntar de dónde venía y toda clase de cosas. Entonces pensé: eso es, le hablaré de mi viaje, mi SUEÑO.
Cuando entré, una elegante mujer me atendió, me hizo pasar y me senté frente a ella más decidido que nunca antes. Comencé a contarle el viaje, de dónde provenía, por qué lo estaba haciendo; comenzaron las preguntas de su parte, y nos distrajimos hablando más de media hora, fue tan amena la charla que sin haber llegado a pedirle nada aún, me dijo sorprendida: “Tengo un hijo de tu edad, me encanta lo que haces, en que puedo ¿ayudarte?” Fue en ese preciso instante que caí en la cuenta de que, sin llegar a pedirle directamente nada, ella se ofrecía a ayudarme por lo que mi sueño le causaba. Fue increíble poder llegar a ese punto, solo por hablarle con tanto amor y pasión de aquel soñado viaje. Le dije de inmediato que necesitaba trabajo para poder seguir adelante, y no dudó en decirme que sí.

Yago ha realizado los trabajos más dispares para poder continuar.
No sería fácil reunir dinero para seguir adelante, pero nunca puse en tela de juicio regresar, esta aventura apenas comenzaba, y era el primer gran paso hacia un viaje distinto. Esa fue mi primera experiencia laboral en viaje para poder seguir adelante. Luego trabajé en restaurantes, obras en construcción, talleres, pintando casas, lavando copas, pelando patatas, repartiendo cosméticos, en el campo, aprendí a hacer artesanías y un gran etc. Realicé de todo tipo de trabajos para poder seguir adelante en mi sueño, no ha sido fácil. Fueron 5 años largos, así, hasta que decidí plasmar mis experiencias de viaje, tratando de informar, motivar e inspirar a tantos más que sueñan o disfrutan con lo mismo, fue entonces que comencé a dictar “conferencias”.
En un principio era en parques y gasolineras, o cualquier esquina donde pudiese reunir gente, gritando a viva voz mis anécdotas y respondiendo preguntas de todos.

Poco a poco fue creciendo esta gran iniciativa y sueño para mí, pues, hoy en día también es mi sueño poder animar a otros. Actualmente cuento también con la publicación de mi primer libro, el cual vendo y me ayuda a seguir sumando kilómetros además de darme la satisfacción de poder compartir tanto con los demás.

Después de la publicación de mi primer libro “VIVIENDO EL CAMINO”, logré publicar una primera guía de viajes, en la que comparto información valiosa que puede ayudar a muchos a la hora de planificar y emprender su viaje.
Después de 6 años de elegir esta “vida de viajes” como mi estilo y forma de vida, logré concretar el mayor de mis anhelos: que este sueño se convierta en “autosustentable”, lo que no significa que no deba trabajar, debo hacerlo y mucho, pero ya no trabajo en nada que no esté referido a viajes y motos.

PREGUNTA: ¿Hay algo que eches de menos?
RESPUESTA: La verdad es que no, simple y sencillamente amo y me apasiono profundamente por la vida que llevo día tras día, kilómetro a kilómetro, lugar a lugar, y eso me llena de vitalidad, libertad y felicidad que nunca pensaría en cambiar por nada en esta galaxia.

PREGUNTA: Tu libro “Yago por América. Viviendo el camino” se ha convertido en tu principal fuente de ingresos “para seguir llenando tanques de gasolina”, como a ti te gusta decir. Cuéntanos cómo puede conseguirse.
RESPUESTA: La realidad es un tanto compleja para mí con respecto a eso, soy quien conduce mi moto, quien escribió y se encargó de todo el proceso hasta publicar el libro, (lo publiqué como autor y editor independiente, fuera de toda editorial) y también soy quien tengo el libro en mi poder, no he podido delegar absolutamente nada, más que a una amiga que me ayuda a realizar los envíos dentro del país (Argentina).

Por ello el libro no se encuentra en ninguna librería, y por la tremenda deficiencia y exagerados costos de las empresas de correo aquí, no he considerado aún enviarlo pese a innumerables pedidos de varios países. Aún no he considerado viable la opción web tampoco, ya que aún el libro es joven, prefiero tomarme el tiempo de ir realizando el trabajo de imprimirlo y entregarlo personalmente a quienes lo quieran, tras las conferencias en cada país al que planeo ir. Tengo lo que me resta de vida para hacerlo, no hay prisa, además el objetivo más importante con el libro, mucho más allá de la autofinanciación del viaje, es la de poder llegar con un mensaje a todos.
Así es que por más tiempo que me lleve, si no encuentro antes una manera confiable y razonable de hacerlo llegar físicamente, lo compartiré con ustedes en persona cuando ruede por allá.

PREGUNTA: Has estado en un barco a punto de hundirse cuando regresabas de Panamá hacia Colombia; te has visto rodeado de narcotraficantes en México, en alguna ocasión incluso has estado detenido, ¿qué es lo que nunca vas a olvidar cuando todo este periplo acabe?
RESPUESTA: Probablemente mis días en este mundo acaben junto con el periplo, la verdad es que no he pensado de ninguna manera hasta hoy, en ese momento.
De igual forma, llevo recuerdos afianzados, unos más que otros, muchas experiencias vividas que llevaré conmigo hasta el final.
Sin duda, “los peores momentos superados, se transforman en las mejores anécdotas y las más recordadas”

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PREGUNTA: ¿Qué no puede faltar nunca en el equipaje de un motoviajero?
RESPUESTA: Es una respuesta que puede ser muy amplia si me dedicara a intentar responderla “técnicamente hablando”, pero me delimitaré a lo que considero esencial e indispensable. Podemos llevar herramientas, repuestos, y todo tipo de cosas y recursos, pero si no contamos con actitud, perseverancia, determinación y astucia para improvisar, no llegaremos muy lejos.

PREGUNTA: ¿Sabemos que sientes el impulso de subir a Norteamérica y ampliar tu viaje alrededor del mundo. Pero vas a un ritmo despacito, como la canción… ¿cuándo calculas que llegarás a Alaska?
RESPUESTA: Así es, de hecho, les cuento que recientemente acabo de conseguir la aprobación de mi visado para Estados Unidos, y estoy en pos de tramitar el de Canadá para seguir rumbo al norte con todas las burocracias resueltas (la parte que no me gusta del viaje). De todas formas, y como bien dices, mi viaje tiene otro ritmo y sentido de ser, no hay prisas ni afanes, el ritmo lo determinan las ganas y el deseo que sienta por permanecer o llegar a un destino, así que estimo llegar a Alaska en el verano de 2019, quizá 2020 no lo sé, hay mucho por recorrer, y aunque haya rodado ya en más de una ocasión por Latinoamérica, sin duda restan millares de lugares increíbles por conocer.

PREGUNTA: ¿Tal vez algún día te veremos repostando tu moto en la Córdoba de España?
RESPUESTA: Claro que sí, mientras la vida siga regalándome tiempo, seguiré rodando, y por supuesto que España, como todo Europa y el resto del planeta, están en mis planes.

PREGUNTA: Argentina es cuna de grandes viajeros, siendo Emilio Scotto el más conocido y reconocido internacionalmente. También hay mujeres que se han lanzado a descubrir el mundo sobre dos ruedas, como Guada Araoz (Hasta pronto Catalina), que se recupera de un accidente sufrido en África. ¿Sigues las aventuras de estos y otros viajeros en moto?
RESPUESTA: Así es, sin dudas por estas coordenadas del mundo, hay demasiados viajeros y aventureros osados. Tuve el placer de conocer en persona a Emilio Scotto, y a Guada Araoz también entre cientos de viajeros más. La realidad es que las redes sociales me demandan mucho tiempo, amo poder compartir y sobre todo responder las inquietudes de la gente; recibo decenas de mensajes a diario, y la verdad es que cuando me siento tranquilo en el ordenador mi prioridad es poder responder al detalle a cada una de las preguntas, restándome así muy poco tiempo para poder seguir a otros viajeros al detalle. Sin embargo siempre estoy al tanto de muchos, incluso estoy en algunos grupos de WhatsApp en los que me entero más personalmente de sus paraderos y situaciones, ya que también me nutro y aprendo con ellos.

Con su inseparable -e indestructible- “Bizcacha”

PREGUNTA: ¿Viajar es un antídoto contra el miedo?
RESPUESTA: Nunca lo pensé de esa manera, de hecho, quizá en algún momento creí necesitar un antídoto para el miedo en viaje, por lo que el viaje en sí no era el antídoto, porque mis miedos no se fundamentaban en el viaje. Considero que el miedo solo es una reacción a lo desconocido, que muchas veces nos paraliza y evita que avancemos. Quizá es algo que viene con nosotros desde que llegamos al mundo, y se irá con nosotros cuando nos toque partir, no lo sé. No estoy completamente seguro de haberme despojado de todos los miedos, aunque sí estoy seguro de que estos no me impiden avanzar y vivir día a día este grandioso sueño de rodar por la vida.

Navegando...

PREGUNTA: El mundo está lleno de prejuicios… ¿o viajar te demuestra que es todo lo contrario?
RESPUESTA: Creo que lamentablemente los prejuicios existen en la humanidad, y son alimentados por quienes deberían eliminarlos, pues considero que tienen una gran responsabilidad, pero no lo asumen como tal, según puedo apreciarlo: todo el sistema educativo, televisión, y la manera incorrecta en que la gente maneja la globalización, porque pareciera que es la globalización que tiene control sobre las personas, y no como debería ser. Sin embargo, creo que es deber de cada uno, derribar prejuicios y sembrar aceptación, comprensión, tolerancia. Cuando viajo experimento eso todo el tiempo, la humanidad intenta juzgarte muchas veces antes que puedas bajar el primer pie de tu moto, pero pese a ello, luego cambian totalmente de parecer y eliminan su prejuicio, cuando tenemos la oportunidad de demostrar quién somos.

Parabens.

PREGUNTA: ¿Cuáles han sido los lugares más insospechados donde has pasado la noche dentro de tu tienda de campaña?
RESPUESTA: Aquí debo aclarar que no solo viajo con tienda de campaña, si no que llevo también conmigo una “hamaca táctica” que me regaló la milicia en Colombia.
He acampado en obras en construcción, casas abandonadas, peajes, gasolineras, jardines de casas, cuarteles de bombero, guardias policiales, al costado de algún camino e innumerables lugares más, pero sin dudas, el lugar que más me impacto fue dormir colgado a dos metros del suelo en la selva amazónica cuando atravesé la “carretera fantasma”, la famosa BR 319 que va desde Portovelho hasta Manaos, en el norte de Brasil.

PREGUNTA: Después de 400.000 kilómetros, seguramente se te acumulan en la retina decenas de paraísos. Si pudieras –y quisieras- quedarte a vivir en algún lugar, o al menos pasar una larga temporada, ¿dónde sería?
RESPUESTA: Definitivamente, son millares de lugares increíbles que se han quedado grabados en mi retina y el sentir de mi corazón, y la realidad es que me gusta tanto la montaña, como el mar caribe. Hoy en día ni siquiera imagino la posibilidad de arraigarme a un lugar, ni tan solo por una temporada, aunque si así lo deseara, me gustaría mucho que fuese en los alrededores de Huaraz, una ciudad situada al norte de los Andes centrales del Perú.
Es una ciudad rodeada por decenas de nevados, entre ellos el Huascarán, el más alto del país, y el Alpamayo, considerado el más hermoso. También podemos encontrar cientos de lagunas increíbles y lugares alucinantes por la zona, mucho por explorar.

Con Bizcacha 2, en los Andes.

PREGUNTA: ¿En estos ocho años de viaje… no has tenido tiempo de enamorarte?
RESPUESTA: Tiempo he tenido para todo lo que me he propuesto, y enamorarme no era una de esas tareas, aunque como bien sabemos, el amor llega solo. Los primeros años me negaba rotundamente a que sucediese, creía que un enamoramiento podría simplemente “arruinarlo todo”. Pero finalmente sucedió como debía de ser; me enamoré, en estos 8 años me ha pasado más de una vez. Simplemente me solté y pensé: basta, si no puedo ser capaz de disfrutar de ese sentir tan increíble, ¿de qué sirve todo esto? En fin, no tardé en descubrir que, en realidad, ya estaba enamorado desde mucho antes, un amor mucho más fuerte del que jamás haya vivido, enamorado del viaje.


Esta es una frase que escribí en mi libro respecto al tema: “No te enamores de un viajero, él no querrá enamorarse de ti. Y si ocurriese, ten presente que él ya está enamorado del camino, las rutas, los paisajes, los momentos… No te enamores de un viajero, tienes que saber que como llegó se marchará y seguirá su rumbo, cual no es rumbo más que avanzar sin destino, más que cada instante. No te enamores de un viajero, tu mundo es muy distinto al de él. No entenderás muchas cosas, no esperes esos momentos de cursilería convencionales, pues no llegarán. No te enamores de un viajero, a menos que estés dispuesta a dejarlo todo y acompañarlo en su caminar. Pero recuerda, él ya está enamorado del camino…

PREGUNTA: ¿Crees que existen obstáculos en el camino que impidan cumplir sueños?
RESPUESTA: Si, el camino está repleto de obstáculos, de todo tipo, pero lo que realmente importa, es la importancia que le demos a cada uno, y la voluntad que tengamos para superarlo y seguir adelante, creo firmemente que nada puede hacerte fracasar si tu amor, pasión y actitud son más grandes que cada obstáculo con el que puedas toparte.

Yago en Perú.

PREGUNTA: ¿Cuál es tu meta?
RESPUESTA: Mi meta es la que vivo a diario, ser libre y feliz.

PREGUNTA: Actitud y voluntad. Dos conceptos que mencionas muy habitualmente. ¿Son la llave del éxito de un viaje, e incluso más, del propio éxito personal?
RESPUESTA: Creo que no hay una llave, clave o secreto como tal, solo considero que lo que necesitamos para cumplir los sueños y triunfar en la vida, todo eso que necesitamos, está dentro de nosotros, en mi caso, me da resultado hacer todo con amor, pasión y actitud.

Yago asegura que viajar implica estar lejos de todo lo que conoces, todo eso con lo que estás afianzado, acostumbrado, del lugar y la gente con la que te sientes en confianza, comodidad y tranquilidad. “Implica mimetizarse con el paisaje, clima, geografía, culturas e ideas diversas, acostumbrarte y desacostumbrase de todo. Tenerlo todo, y no tener nada”. Y no tener nada, y tenerlo todo, un sentimiento que nuestro amigo ha experimentado durante esta larga travesía que, de momento, no tiene fecha de finalización. ¡Suerte y buenos vientos!

 

Quique Arenas Director

Director de Motoviajeros y responsable del Dpto. de Comunicación del grupo Ubricar. Durante más de 20 años, en sus viajes por España, Europa y Sudamérica acumula miles de kilómetros e infinidad de vivencias en moto. Primer socio de honor de la Asociación Española de Mototurismo (AEMOTUR) y autor del libro 'Amazigh, en moto hasta el desierto' (Ed. Celya, 2016) // Ver libro

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